Toc, toc, toc… la llamada indica que deben ser cerca de las siete de la mañana, lo normal sería sentir la pesadez en los ojos y pensar 5 minutos más… No, hoy no es un día normal, el toque en la puerta ha hecho que se activen todas las células de mi cuerpo, y puedo sentir cómo la energía se apodera de mí, hoy seguro que nos espera un gran día.

Comenzamos la mañana con un buen desayuno, que nos dió las fuerzas suficientes para montar nuestro stand, lleno de regalos que hablaban de nuestra ciudad. Son muchos los equipos que se acercaron a vernos, y muchos los que nos felicitaron por el gran trabajo realizado, pues llevamos Córdoba a Arkansas, proyectando un video donde los espectadores podían disfrutar de una de las fiestas más importantes de nuestra tierra, los patios.

Hoy ha sido un día de encuentros, risas y alianzas. A cada paso encontrábamos un nuevo equipo, con el que hablábamos como si lo conociéramos de toda la vida, porque aquí hay una magia especial, que rompe barreras como el idioma, los estereotipos, las creencias… aquí da igual el color de tu piel, tu religión, tu país, tu situación económica… quizás esto sea algo parecido a lo que sucedía en Al-Andaluz.

Aquí ya todos nos conocen, todo el mundo sabe cuando están llegando los españoles, y no sólo porque hablamos más alto que los demás equipos, sino porque no hay persona que pase por nuestro lado a la que no le choquemos la mano y nos interesemos por ella, por su equipo y por su país o estado. Todos se han ofrecido a ayudarnos si necesitamos algo y todos quieren estar cerca nuestra, porque junto con los chilenos (nuestros nuevos aliados) convertimos cada momento en una fiesta.

Y el día casi ha terminado con una fiesta, pues después de la inauguración del torneo, cuando la música dejó de sonar nos hicimos con el escenario y animamos a las más de 700 personas que allí había, pronto se nos unieron nuestros amigos chilenos y tras unos segundos los israelíes… y así se iban sumando equipos, voluntarios, árbitros, coaches… hasta que nuestros entrenadores nos recordaron que aún quedaba trabajo por hacer, momento en el que volvimos a nuestras habitaciones, llevándonos a todos los que quedaban allí con nosotros.

Antes de dormir, sólo quedaba un último esfuerzo, ensayar nuestra exposición, ya que mañana a primera hora empezamos a defender ante los jueces nuestros proyectos. Y realmente ha sido un esfuerzo, porque el cansancio se había apoderado de nuestra mente y nuestro cuerpo, pero no de nuestras ganas de mejorar aún más.

Para terminar, decir que han puesto el Himno de España en nuestro honor en la ceremonia de clausura. La música nos recordaba la gran responsabilidad que tenemos, nos hablaba de orgullo, de hacer lo mejor y de dar ejemplo, de mostrar lo mejor de nosotros mismos y nos encomendaba que dejáramos huella tanto en el torneo como en sus participantes, que sea un torneo inolvidable para nosotros y también para ellos.

Con esta idea nos acostamos hoy, cuando aun siendo poco más de las 22:00h el silencio va conquistando poco a poco todos los pasillos. Es momento para descansar y reponer fuerzas. Mañana más y mejor.

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